1 Pablo,
Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses que está en Dios el Padre
y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz a ustedes. 2 Siempre damos gracias a Dios por
todos ustedes cuando los mencionamos en nuestras oraciones. 3 Los recordamos constantemente
delante de nuestro Dios y Padre a causa de la obra realizada por su fe, el
trabajo motivado por su amor, y la constancia sostenida por su esperanza en
nuestro Señor Jesucristo. 4 Hermanos
amados de Dios, sabemos que él los ha escogido, 5 porque nuestro evangelio les llegó
no sólo con palabras sino también con poder, es decir, con el Espíritu Santo y
con profunda convicción. Como bien saben, estuvimos entre ustedes buscando su
bien. 6
Ustedes se hicieron
imitadores nuestros y del Señor cuando, a pesar de mucho sufrimiento, recibieron
el mensaje con la alegría que infunde el Espíritu Santo. 7 De esta manera se constituyeron en
ejemplo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya. 8 Partiendo de ustedes, el mensaje del
Señor se ha proclamado no sólo en Macedonia y en Acaya sino en todo lugar; a tal
punto se ha divulgado su fe en Dios que ya no es necesario que nosotros digamos
nada. 9
Ellos mismos
cuentan de lo bien que ustedes nos recibieron, y de cómo se convirtieron a Dios
dejando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, 10 y esperar del cielo a Jesús, su Hijo
a quien resucitó, que nos libra del castigo venidero.
1 Tesalonicenses 2
(Español-NVI)
1 Hermanos,
bien saben que nuestra visita a ustedes no fue un fracaso. 2 Y saben también que, a pesar de las
aflicciones e insultos que antes sufrimos en Filipos, cobramos confianza en
nuestro Dios y nos atrevimos a comunicarles el evangelio en medio de una gran
lucha. 3
Nuestra predicación
no se origina en el error ni en malas intenciones, ni procura engañar a nadie.
4 Al contrario, hablamos como hombres
a quienes Dios aprobó y les confió el evangelio: no tratamos de agradar a la
gente sino a Dios, que examina nuestro corazón. 5 Como saben, nunca hemos recurrido a
las adulaciones ni a las excusas para obtener dinero; Dios es testigo.
6 Tampoco hemos buscado honores de
nadie; ni de ustedes ni de otros. 7 Aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido ser exigentes con
ustedes, los tratamos con delicadeza. Como una madre que amamanta y cuida a sus
hijos, 8
así nosotros, por
el cariño que les tenemos, nos deleitamos en compartir con ustedes no sólo el
evangelio de Dios sino también nuestra vida. ¡Tanto llegamos a quererlos!
9 Recordarán, hermanos, nuestros
esfuerzos y fatigas para proclamarles el evangelio de Dios, y cómo trabajamos
día y noche para no serles una carga. 10 Dios y ustedes me son testigos de que nos comportamos con ustedes los
creyentes en una forma santa, justa e irreprochable. 11 Saben también que a cada uno de
ustedes lo hemos tratado como trata un padre a sus propios hijos.
12 Los hemos animado, consolado y
exhortado a llevar una vida digna de Dios, que los llama a su reino y a su
gloria. 13
Así que no dejamos
de dar gracias a Dios, porque al oír ustedes la palabra de Dios que les
predicamos, la aceptaron no como palabra humana sino como lo que realmente es,
palabra de Dios, la cual actúa en ustedes los creyentes. 14 Ustedes, hermanos, siguieron el
ejemplo de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea, ya que
sufrieron a manos de sus compatriotas lo mismo que sufrieron aquellas iglesias a
manos de los judíos. 15 Éstos
mataron al Señor Jesús y a los profetas, y a nosotros nos expulsaron. No agradan
a Dios y son hostiles a todos, 16 pues procuran impedir que prediquemos a los gentiles para que sean
salvos. Así en todo lo que hacen llegan al colmo de su pecado. Pero el castigo
de Dios vendrá sobre ellos con toda severidad. 17 Nosotros, hermanos, luego de estar
separados de ustedes por algún tiempo, en lo físico pero no en lo espiritual,
con ferviente anhelo hicimos todo lo humanamente posible por ir a verlos.
18 Sí, deseábamos visitarlos --yo
mismo, Pablo, más de una vez intenté ir--, pero Satanás nos lo impidió.
19 En resumidas cuentas, ¿cuál es
nuestra esperanza, alegría o motivo de orgullo delante de nuestro Señor Jesús
para cuando él venga? ¿Quién más sino ustedes? 20 Sí, ustedes son nuestro orgullo y
alegría.
1
Tesalonicenses 3 (Español-NVI)
1 Por tanto, cuando ya no pudimos soportarlo más, pensamos que era mejor
quedarnos solos en Atenas. 2 Así que
les enviamos a Timoteo, hermano nuestro y colaborador de Dios en el evangelio de
Cristo, con el fin de afianzarlos y animarlos en la fe 3 para que nadie fuera perturbado por
estos sufrimientos. Ustedes mismos saben que se nos destinó para esto,
4 pues cuando estábamos con ustedes
les advertimos que íbamos a padecer sufrimientos. Y así sucedió.
5 Por eso, cuando ya no pude
soportarlo más, mandé a Timoteo a indagar acerca de su fe, no fuera que el
tentador los hubiera inducido a hacer lo malo y que nuestro trabajo hubiera sido
en vano. 6
Ahora Timoteo acaba
de volver de Tesalónica con buenas noticias de la fe y del amor de ustedes. Nos
dice que conservan gratos recuerdos de nosotros y que tienen muchas ganas de
vernos, tanto como nosotros a ustedes. 7 Por eso, hermanos, en medio de todas nuestras angustias y sufrimientos
ustedes nos han dado ánimo por su fe. 8 ¡Ahora sí que vivimos al saber que están firmes en el Señor!
9 ¿Cómo podemos agradecer bastante a
nuestro Dios por ustedes y por toda la alegría que nos han proporcionado delante
de él? 10
Día y noche le
suplicamos que nos permita verlos de nuevo para suplir lo que le falta a su fe.
11 Que el Dios y Padre nuestro, y
nuestro Señor Jesús, nos preparen el camino para ir a verlos. 12 Que el Señor los haga crecer para
que se amen más y más unos a otros, y a todos, tal como nosotros los amamos a
ustedes. 13
Que los fortalezca
interiormente para que, cuando nuestro Señor Jesús venga con todos sus santos,
la santidad de ustedes sea intachable delante de nuestro Dios y Padre.
1 Tesalonicenses 4
(Español-NVI)
1 Por lo
demás, hermanos, les pedimos encarecidamente en el nombre del Señor Jesús que
sigan progresando en el modo de vivir que agrada a Dios, tal como lo aprendieron
de nosotros. De hecho, ya lo están practicando. 2 Ustedes saben cuáles son las
instrucciones que les dimos de parte del Señor Jesús. 3 La voluntad de Dios es que sean
santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual; 4 que cada uno aprenda a controlar su
propio cuerpo de una manera santa y honrosa, 5 sin dejarse llevar por los malos
deseos como hacen los paganos, que no conocen a Dios; 6 y que nadie perjudique a su hermano
ni se aproveche de él en este asunto. El Señor castiga todo esto, como ya les
hemos dicho y advertido. 7 Dios no
nos llamó a la impureza sino a la santidad; 8 por tanto, el que rechaza estas
instrucciones no rechaza a un hombre sino a Dios, quien les da a ustedes su
Espíritu Santo. 9
En cuanto al amor
fraternal, no necesitan que les escribamos, porque Dios mismo les ha enseñado a
amarse unos a otros. 10 En
efecto, ustedes aman a todos los hermanos que viven en Macedonia. No obstante,
hermanos, les animamos a amarse aún más, 11 a procurar vivir en paz con todos, a ocuparse de sus propias
responsabilidades y a trabajar con sus propias manos. Así les he mandado,
12 para que por su modo de vivir se
ganen el respeto de los que no son creyentes, y no tengan que depender de nadie.
13 Hermanos, no queremos que ignoren lo
que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos
otros que no tienen esperanza. 14 ¿Acaso no creemos que Jesús murió y resucitó? Así también Dios resucitará
con Jesús a los que han muerto en unión con él. 15 Conforme a lo dicho por el Señor,
afirmamos que nosotros, los que estemos vivos y hayamos quedado hasta la venida
del Señor, de ninguna manera nos adelantaremos a los que hayan muerto.
16 El Señor mismo descenderá del cielo
con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en
Cristo resucitarán primero. 17 Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados
junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así
estaremos con el Señor para siempre. 18 Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.
1 Tesalonicenses 5
(Español-NVI)
1 Ahora
bien, hermanos, ustedes no necesitan que se les escriba acerca de tiempos y
fechas, 2
porque ya saben que
el día del Señor llegará como ladrón en la noche. 3 Cuando estén diciendo: "Paz y
seguridad", vendrá de improviso sobre ellos la destrucción, como le llegan a la
mujer encinta los dolores de parto. De ninguna manera podrán escapar.
4 Ustedes, en cambio, hermanos, no
están en la oscuridad para que ese día los sorprenda como un ladrón.
5 Todos ustedes son hijos de la luz y
del día. No somos de la noche ni de la oscuridad. 6 No debemos, pues, dormirnos como los
demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio. 7 Los que duermen, de noche duermen, y
los que se emborrachan, de noche se emborrachan. 8 Nosotros que somos del día, por el
contrario, estemos siempre en nuestro sano juicio, protegidos por la coraza de
la fe y del amor, y por el casco de la esperanza de salvación; 9 pues Dios no nos destinó a sufrir el
castigo sino a recibir la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.
10 Él murió por nosotros para que, en
la vida o en la muerte, vivamos junto con él. 11 Por eso, anímense y edifíquense unos
a otros, tal como lo vienen haciendo. 12 Hermanos, les pedimos que sean considerados con los que trabajan
arduamente entre ustedes, y los guían y amonestan en el Señor. 13 Ténganlos en alta estima, y ámenlos
por el trabajo que hacen. Vivan en paz unos con otros. 14 Hermanos, también les rogamos que
amonesten a los holgazanes, estimulen a los desanimados, ayuden a los débiles y
sean pacientes con todos. 15 Asegúrense de que nadie pague mal por mal; más bien, esfuércense siempre
por hacer el bien, no sólo entre ustedes sino a todos. 16 Estén siempre alegres,
17 oren sin cesar, 18 den gracias a Dios en toda
situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.
19 No apaguen el Espíritu,
20 no desprecien las profecías,
21 sométanlo todo a prueba, aférrense a
lo bueno, 22
eviten toda clase
de mal. 23
Que Dios mismo, el
Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser --espíritu,
alma y cuerpo-- irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
24 El que los llama es fiel, y así lo
hará. 25
Hermanos, oren
también por nosotros. 26 Saluden a
todos los hermanos con un beso santo. 27 Les encargo delante del Señor que lean esta carta a todos los hermanos.
28 Que la gracia de nuestro Señor
Jesucristo sea con ustedes.
2 Carta a Los
Tesalonisenses
2 Tesalonicenses 1
(Español-NVI)
1 Pablo,
Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses, unida a Dios nuestro
Padre y al Señor Jesucristo: 2 Que Dios el Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.
3 Hermanos, siempre debemos dar
gracias a Dios por ustedes, como es justo, porque su fe se acrecienta cada vez
más, y en cada uno de ustedes sigue abundando el amor hacia los otros.
4 Así que nos sentimos orgullosos de
ustedes ante las iglesias de Dios por la perseverancia y la fe que muestran al
soportar toda clase de persecuciones y sufrimientos. 5 Todo esto prueba que el juicio de
Dios es justo, y por tanto él los considera dignos de su reino, por el cual
están sufriendo. 6
Dios, que es justo,
pagará con sufrimiento a quienes los hacen sufrir a ustedes. 7 Y a ustedes que sufren, les dará
descanso, lo mismo que a nosotros. Esto sucederá cuando el Señor Jesús se
manifieste desde el cielo entre llamas de fuego, con sus poderosos ángeles,
8 para castigar a los que no conocen a
Dios ni obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesús. 9 Ellos sufrirán el castigo de la
destrucción eterna, lejos de la presencia del Señor y de la majestad de su
poder, 10
el día en que venga
para ser glorificado por medio de sus santos y admirado por todos los que hayan
creído, entre los cuales están ustedes porque creyeron el testimonio que les
dimos. 11
Por eso oramos
constantemente por ustedes, para que nuestro Dios los considere dignos del
llamamiento que les ha hecho, y por su poder perfeccione toda disposición al
bien y toda obra que realicen por la fe. 12 Oramos así, de modo que el nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado
por medio de ustedes, y ustedes por él, conforme a la gracia de nuestro Dios y
del Señor Jesucristo.
2 Tesalonicenses 2
(Español-NVI)
1 Ahora
bien, hermanos, en cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra
reunión con él, les pedimos que 2 no pierdan la cabeza ni se alarmen por ciertas profecías, ni por mensajes
orales o escritos supuestamente nuestros, que digan: "¡Ya llegó el día del
Señor!" 3
No se dejen engañar
de ninguna manera, porque primero tiene que llegar la rebelión contra Dios y
manifestarse el hombre de maldad, el destructor por naturaleza. 4 Éste se opone y se levanta contra
todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de adoración, hasta el punto de
adueñarse del templo de Dios y pretender ser Dios. 5 ¿No recuerdan que ya les hablaba de
esto cuando estaba con ustedes? 6 Bien saben que hay algo que detiene a este hombre, a fin de que él se
manifieste a su debido tiempo. 7 Es cierto que el misterio de la maldad ya está ejerciendo su poder; pero
falta que sea quitado de en medio el que ahora lo detiene. 8 Entonces se manifestará aquel
malvado, a quien el Señor Jesús derrocará con el soplo de su boca y destruirá
con el esplendor de su venida. 9 El malvado vendrá, por obra de Satanás, con toda clase de milagros,
señales y prodigios falsos. 10 Con toda perversidad engañará a los que se pierden por haberse negado a
amar la verdad y así ser salvos. 11 Por eso Dios permite que, por el poder del engaño, crean en la mentira.
12 Así serán condenados todos los que
no creyeron en la verdad sino que se deleitaron en el mal. 13 Nosotros, en cambio, siempre debemos
dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque desde el
principio Dios los escogió para ser salvos, mediante la obra santificadora del
Espíritu y la fe que tienen en la verdad. 14 Para esto Dios los llamó por nuestro
evangelio, a fin de que tengan parte en la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
15 Así que, hermanos, sigan firmes y
manténganse fieles a las enseñanzas que, oralmente o por carta, les hemos
transmitido. 16
Que nuestro Señor
Jesucristo mismo y Dios nuestro Padre, que nos amó y por su gracia nos dio
consuelo eterno y una buena esperanza, 17 los anime y les fortalezca el corazón, para que tanto en palabra como en
obra hagan todo lo que sea bueno.
2 Tesalonicenses 3
(Español-NVI)
1 Por
último, hermanos, oren por nosotros para que el mensaje del Señor se difunda
rápidamente y se le reciba con honor, tal como sucedió entre ustedes.
2 Oren además para que seamos librados
de personas perversas y malvadas, porque no todos tienen fe. 3 Pero el Señor es fiel, y él los
fortalecerá y los protegerá del maligno. 4 Confiamos en el Señor de que ustedes cumplen y seguirán cumpliendo lo que
les hemos enseñado. 5 Que el
Señor los lleve a amar como Dios ama, y a perseverar como Cristo perseveró.
6 Hermanos, en el nombre del Señor
Jesucristo les ordenamos que se aparten de todo hermano que esté viviendo como
un vago y no según las enseñanzas recibidas de nosotros. 7 Ustedes mismos saben cómo deben
seguir nuestro ejemplo. Nosotros no vivimos como ociosos entre ustedes,
8 ni comimos el pan de nadie sin
pagarlo. Al contrario, día y noche trabajamos arduamente y sin descanso para no
ser una carga a ninguno de ustedes. 9 Y lo hicimos así, no porque no tuviéramos derecho a tal ayuda, sino para
darles buen ejemplo. 10 Porque
incluso cuando estábamos con ustedes, les ordenamos: "El que no quiera trabajar,
que tampoco coma." 11 Nos hemos
enterado de que entre ustedes hay algunos que andan de vagos, sin trabajar en
nada, y que sólo se ocupan de lo que no les importa. 12 A tales personas les ordenamos y
exhortamos en el Señor Jesucristo que tranquilamente se pongan a trabajar para
ganarse la vida. 13
Ustedes, hermanos,
no se cansen de hacer el bien. 14 Si alguno no obedece las instrucciones que les damos en esta carta,
denúncienlo públicamente y no se relacionen con él, para que se avergüence.
15 Sin embargo, no lo tengan por
enemigo, sino amonéstenlo como a hermano. 16 Que el Señor de paz les conceda su
paz siempre y en todas las circunstancias. El Señor sea con todos ustedes.
17 Yo, Pablo, escribo este saludo de mi
puño y letra. Ésta es la señal distintiva de todas mis cartas; así escribo yo.
18 Que la gracia de nuestro Señor
Jesucristo sea con todos ustedes.
1 Carta a
Timoteo
1 Timoteo 1
(Español-NVI)
1 Pablo,
apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios nuestro Salvador y de Cristo Jesús
nuestra esperanza, 2 a Timoteo,
mi verdadero hijo en la fe: Que Dios el Padre y Cristo Jesús nuestro Señor te
concedan gracia, misericordia y paz. 3 Al partir para Macedonia, te encargué que permanecieras en Éfeso y les
ordenaras a algunos supuestos maestros que dejen de enseñar doctrinas falsas
4 y de prestar atención a leyendas y
genealogías interminables. Esas cosas provocan controversias en vez de llevar
adelante la obra de Dios que es por la fe. 5 Debes hacerlo así para que el amor
brote de un corazón limpio, de una buena conciencia y de una fe sincera.
6 Algunos se han desviado de esa línea
de conducta y se han enredado en discusiones inútiles. 7 Pretenden ser maestros de la ley,
pero en realidad no saben de qué hablan ni entienden lo que con tanta seguridad
afirman. 8
Ahora bien, sabemos
que la ley es buena, si se aplica como es debido. 9 Tengamos en cuenta que la ley no se
ha instituido para los justos sino para los desobedientes y rebeldes, para los
impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos. La ley es para los que
maltratan a sus propios padres, para los asesinos, 10 para los adúlteros y los
homosexuales, para los traficantes de esclavos, los embusteros y los que juran
en falso. En fin, la ley es para todo lo que está en contra de la sana doctrina
11 enseñada por el glorioso evangelio
que el Dios bendito me ha confiado. 12 Doy gracias al que me fortalece, Cristo Jesús nuestro Señor, pues me
consideró digno de confianza al ponerme a su servicio. 13 Anteriormente, yo era un blasfemo,
un perseguidor y un insolente; pero Dios tuvo misericordia de mí porque yo era
un incrédulo y actuaba con ignorancia. 14 Pero la gracia de nuestro Señor se derramó sobre mí con abundancia, junto
con la fe y el amor que hay en Cristo Jesús. 15 Este mensaje es digno de crédito y
merece ser aceptado por todos: que Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los
pecadores, de los cuales yo soy el primero. 16 Pero precisamente por eso Dios fue
misericordioso conmigo, a fin de que en mí, el peor de los pecadores, pudiera
Cristo Jesús mostrar su infinita bondad. Así vengo a ser ejemplo para los que,
creyendo en él, recibirán la vida eterna. 17 Por tanto, al Rey eterno, inmortal,
invisible, al único Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
18 Timoteo, hijo mío, te doy este
encargo porque tengo en cuenta las profecías que antes se hicieron acerca de ti.
Deseo que, apoyado en ellas, pelees la buena batalla 19 y mantengas la fe y una buena
conciencia. Por no hacerle caso a su conciencia, algunos han naufragado en la
fe. 20
Entre ellos están
Himeneo y Alejandro, a quienes he entregado a Satanás para que aprendan a no
blasfemar.
1 Timoteo 2
(Español-NVI)
1 Así que
recomiendo, ante todo, que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de
gracias por todos, 2 especialmente por los gobernantes y por todas las autoridades, para que
tengamos paz y tranquilidad, y llevemos una vida piadosa y digna.
3 Esto es bueno y agradable a Dios
nuestro Salvador, 4
pues él quiere que
todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad. 5 Porque hay un solo Dios y un solo
mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, 6 quien dio su vida como rescate por
todos. Este testimonio Dios lo ha dado a su debido tiempo, 7 y para proclamarlo me nombró heraldo
y apóstol. Digo la verdad y no miento: Dios me hizo maestro de los gentiles para
enseñarles la verdadera fe. 8 Quiero, pues, que en todas partes los hombres levanten las manos al cielo
con pureza de corazón, sin enojos ni contiendas. 9 En cuanto a las mujeres, quiero que
ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato, sin peinados ostentosos,
ni oro, ni perlas ni vestidos costosos. 10 Que se adornen más bien con buenas obras, como corresponde a mujeres que
profesan servir a Dios. 11 La mujer
debe aprender con serenidad, con toda sumisión. 12 No permito que la mujer enseñe al
hombre y ejerza autoridad sobre él; debe mantenerse ecuánime. 13 Porque primero fue formado Adán, y
Eva después. 14
Además, no fue Adán
el engañado, sino la mujer; y ella, una vez engañada, incurrió en pecado.
15 Pero la mujer se salvará siendo
madre y permaneciendo con sensatez en la fe, el amor y la santidad.
1 Timoteo 3
(Español-NVI)
1 Se dice, y
es verdad, que si alguno desea ser obispo, a noble función aspira.
2 Así que el obispo debe ser
intachable, esposo de una sola mujer, moderado, sensato, respetable,
hospitalario, capaz de enseñar; 3 no debe ser borracho ni pendenciero, ni amigo del dinero, sino amable y
apacible. 4
Debe gobernar bien
su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto;
5 porque el que no sabe gobernar su
propia familia, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? 6 No debe ser un recién convertido, no
sea que se vuelva presuntuoso y caiga en la misma condenación en que cayó el
diablo. 7
Se requiere además
que hablen bien de él los que no pertenecen a la iglesia, para que no caiga en
descrédito y en la trampa del diablo. 8 Los diáconos, igualmente, deben ser honorables, sinceros, no amigos del
mucho vino ni codiciosos de las ganancias mal habidas. 9 Deben guardar, con una conciencia
limpia, las grandes verdades de la fe. 10 Que primero sean puestos a prueba, y después, si no hay nada que
reprocharles, que sirvan como diáconos. 11 Así mismo, las esposas de los diáconos deben ser honorables, no
calumniadoras sino moderadas y dignas de toda confianza. 12 El diácono debe ser esposo de una
sola mujer y gobernar bien a sus hijos y su propia casa. 13 Los que ejercen bien el diaconado se
ganan un lugar de honor y adquieren mayor confianza para hablar de su fe en
Cristo Jesús. 14
Aunque espero ir
pronto a verte, escribo estas instrucciones para que, 15 si me retraso, sepas cómo hay que
portarse en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y
fundamento de la verdad. 16 No hay
duda de que es grande el misterio de nuestra fe: Él se manifestó como hombre;
fue vindicado por el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre las
naciones, creído en el mundo, recibido en la gloria.
1 Timoteo 4
(Español-NVI)
1 El
Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos abandonarán la fe
para seguir a inspiraciones engañosas y doctrinas diabólicas. 2 Tales enseñanzas provienen de
embusteros hipócritas, que tienen la conciencia encallecida. 3 Prohíben el matrimonio y no permiten
comer ciertos alimentos que Dios ha creado para que los creyentes, conocedores
de la verdad, los coman con acción de gracias. 4 Todo lo que Dios ha creado es bueno,
y nada es despreciable si se recibe con acción de gracias, 5 porque la palabra de Dios y la
oración lo santifican. 6 Si enseñas
estas cosas a los hermanos, serás un buen servidor de Cristo Jesús, nutrido con
las verdades de la fe y de la buena enseñanza que paso a paso has seguido.
7 Rechaza las leyendas profanas y
otros mitos semejantes. Más bien, ejercítate en la piedad, 8 pues aunque el ejercicio físico trae
algún provecho, la piedad es útil para todo, ya que incluye una promesa no sólo
para la vida presente sino también para la venidera. 9 Este mensaje es digno de crédito y
merece ser aceptado por todos. 10 En efecto, si trabajamos y nos esforzamos es porque hemos puesto nuestra
esperanza en el Dios viviente, que es el Salvador de todos, especialmente de los
que creen. 11
Encarga y enseña
estas cosas. 12
Que nadie te
menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo
a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza.
13 En tanto que llego, dedícate a la
lectura pública de las Escrituras, y a enseñar y animar a los hermanos.
14 Ejercita el don que recibiste
mediante profecía, cuando los ancianos te impusieron las manos. 15 Sé diligente en estos asuntos;
entrégate de lleno a ellos, de modo que todos puedan ver que estás progresando.
16 Ten cuidado de tu conducta y de tu
enseñanza. Persevera en todo ello, porque así te salvarás a ti mismo y a los que
te escuchen.
1 Timoteo 5
(Español-NVI)
1 No
reprendas con dureza al anciano, sino aconséjalo como si fuera tu padre. Trata a
los jóvenes como a hermanos; 2 a las ancianas, como a madres; a las jóvenes, como a hermanas, con toda
pureza. 3
Reconoce
debidamente a las viudas que de veras están desamparadas. 4 Pero si una viuda tiene hijos o
nietos, que éstos aprendan primero a cumplir sus obligaciones con su propia
familia y correspondan así a sus padres y abuelos, porque eso agrada a Dios.
5 La viuda desamparada, como ha
quedado sola, pone su esperanza en Dios y persevera noche y día en sus oraciones
y súplicas. 6
En cambio, la viuda
que se entrega al placer ya está muerta en vida. 7 Encárgales estas cosas para que sean
intachables. 8
El que no provee
para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es
peor que un incrédulo. 9 En la
lista de las viudas debe figurar únicamente la que tenga más de sesenta años,
que haya sido fiel a su esposo, 10 y que sea reconocida por sus buenas obras, tales como criar hijos,
practicar la hospitalidad, lavar los pies de los creyentes, ayudar a los que
sufren y aprovechar toda oportunidad para hacer el bien. 11 No incluyas en esa lista a las
viudas más jóvenes, porque cuando sus pasiones las alejan de Cristo, les da por
casarse. 12
Así resultan
culpables de faltar a su primer compromiso. 13 Además se acostumbran a estar
ociosas y andar de casa en casa. Y no sólo se vuelven holgazanas sino también
chismosas y entrometidas, hablando de lo que no deben. 14 Por eso exhorto a las viudas jóvenes
a que se casen y tengan hijos, y a que lleven bien su hogar y no den lugar a las
críticas del enemigo. 15 Y es que
algunas ya se han descarriado para seguir a Satanás. 16 Si alguna creyente tiene viudas en
su familia, debe ayudarlas para que no sean una carga a la iglesia; así la
iglesia podrá atender a las viudas desamparadas. 17 Los ancianos que dirigen bien los
asuntos de la iglesia son dignos de doble honor, especialmente los que dedican
sus esfuerzos a la predicación y a la enseñanza. 18 Pues la Escritura dice: "No le
pongas bozal al buey que trilla", y "El trabajador merece que se le pague su
salario". 19
No admitas ninguna
acusación contra un anciano, a no ser que esté respaldada por dos o tres
testigos. 20
A los que pecan,
repréndelos en público para que sirva de escarmiento. 21 Te insto delante de Dios, de Cristo
Jesús y de los santos ángeles, a que sigas estas instrucciones sin dejarte
llevar de prejuicios ni favoritismos. 22 No te apresures a imponerle las manos a nadie, no sea que te hagas
cómplice de pecados ajenos. Consérvate puro. 23 No sigas bebiendo sólo agua; toma
también un poco de vino a causa de tu mal de estómago y tus frecuentes
enfermedades. 24
Los pecados de
algunos son evidentes aun antes de ser investigados, mientras que los pecados de
otros se descubren después. 25 De igual manera son evidentes las buenas obras, y aunque estén ocultas,
tarde o temprano se manifestarán.
1 Timoteo 6
(Español-NVI)
1 Todos los
que aún son esclavos deben reconocer que sus amos merecen todo respeto; así
evitarán que se hable mal del nombre de Dios y de nuestra enseñanza.
2 Los que tienen amos creyentes no
deben faltarles al respeto por ser hermanos. Al contrario, deben servirles
todavía mejor, porque los que se benefician de sus servicios son creyentes y
hermanos queridos. Esto es lo que debes enseñar y recomendar. 3 Si alguien enseña falsas doctrinas,
apartándose de la sana enseñanza de nuestro Señor Jesucristo y de la doctrina
que se ciñe a la verdadera religión, 4 es un obstinado que nada entiende. Ese tal padece del afán enfermizo de
provocar discusiones inútiles que generan envidias, discordias, insultos,
suspicacias 5
y altercados entre
personas de mente depravada, carentes de la verdad. Éste es de los que piensan
que la religión es un medio de obtener ganancias. 6 Es cierto que con la verdadera
religión se obtienen grandes ganancias, pero sólo si uno está satisfecho con lo
que tiene. 7
Porque nada
trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. 8 Así que, si tenemos ropa y comida,
contentémonos con eso. 9 Los que
quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos
deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la
destrucción. 10
Porque el amor al
dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han
desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores. 11 Tú, en cambio, hombre de Dios, huye
de todo eso, y esmérate en seguir la justicia, la piedad, la fe, el amor, la
constancia y la humildad. 12 Pelea la
buena batalla de la fe; haz tuya la vida eterna, a la que fuiste llamado y por
la cual hiciste aquella admirable declaración de fe delante de muchos testigos.
13 Teniendo a Dios por testigo, el cual
da vida a todas las cosas, y a Cristo Jesús, que dio su admirable testimonio
delante de Poncio Pilato, te encargo 14 que guardes este mandato sin mancha ni reproche hasta la venida de
nuestro Señor Jesucristo, 15 la cual
Dios a su debido tiempo hará que se cumpla. Al único y bendito Soberano, Rey de
reyes y Señor de señores, 16 al único
inmortal, que vive en luz inaccesible, a quien nadie ha visto ni puede ver, a él
sea el honor y el poder eternamente. Amén. 17 A los ricos de este mundo, mándales
que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan
inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo
disfrutemos. 18
Mándales que hagan
el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo
que tienen. 19
De este modo
atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida
verdadera. 20
Timoteo, ¡cuida
bien lo que se te ha confiado! Evita las discusiones profanas e inútiles, y los
argumentos de la falsa ciencia. 21 Algunos, por abrazarla, se han desviado de la fe. Que la gracia sea con
ustedes.
2 Carta a
Timoteo
2 Timoteo 1
(Español-NVI)
1 Pablo,
apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, según la promesa de vida que
tenemos en Cristo Jesús, 2 a mi
querido hijo Timoteo: Que Dios el Padre y Cristo Jesús nuestro Señor te concedan
gracia, misericordia y paz. 3 Al recordarte de día y de noche en mis oraciones, siempre doy gracias a
Dios, a quien sirvo con una conciencia limpia como lo hicieron mis antepasados.
4 Y al acordarme de tus lágrimas,
anhelo verte para llenarme de alegría. 5 Traigo a la memoria tu fe sincera, la cual animó primero a tu abuela
Loida y a tu madre Eunice, y ahora te anima a ti. De eso estoy convencido.
6 Por eso te recomiendo que avives la
llama del don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos. 7 Pues Dios no nos ha dado un espíritu
de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio. 8 Así que no te avergüences de dar
testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que por su causa soy prisionero.
Al contrario, tú también, con el poder de Dios, debes soportar sufrimientos por
el evangelio. 9
Pues Dios nos salvó
y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por su propia
determinación y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes del
comienzo del tiempo; 10 y ahora
lo ha revelado con la venida de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien destruyó la
muerte y sacó a la luz la vida incorruptible mediante el evangelio.
11 De este evangelio he sido yo
designado heraldo, apóstol y maestro. 12 Por ese motivo padezco estos sufrimientos. Pero no me avergüenzo, porque
sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta
aquel día lo que he dejado a su cuidado. 13 Con fe y amor en Cristo Jesús, sigue el ejemplo de la sana doctrina que
de mí aprendiste. 14 Con el
poder del Espíritu Santo que vive en nosotros, cuida la preciosa enseñanza que
se te ha confiado. 15 Ya sabes
que todos los de la provincia de Asia me han abandonado, incluso Figelo y
Hermógenes. 16
Que el Señor le
conceda misericordia a la familia de Onesíforo, porque muchas veces me dio ánimo
y no se avergonzó de mis cadenas. 17 Al contrario, cuando estuvo en Roma me buscó sin descanso hasta
encontrarme. 18
Que el Señor le
conceda hallar misericordia divina en aquel día. Tú conoces muy bien los muchos
servicios que me prestó en Éfeso.
2 Timoteo 2
(Español-NVI)
1 Así que
tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo Jesús.
2 Lo que me has oído decir en
presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que
a su vez estén capacitados para enseñar a otros. 3 Comparte nuestros sufrimientos, como
buen soldado de Cristo Jesús. 4 Ningún soldado que quiera agradar a su superior se enreda en cuestiones
civiles. 5
Así mismo, el
atleta no recibe la corona de vencedor si no compite según el reglamento.
6 El labrador que trabaja duro tiene
derecho a recibir primero parte de la cosecha. 7 Reflexiona en lo que te digo, y el
Señor te dará una mayor comprensión de todo esto. 8 No dejes de recordar a Jesucristo,
descendiente de David, levantado de entre los muertos. Este es mi evangelio,
9 por el que sufro al extremo de
llevar cadenas como un criminal. Pero la palabra de Dios no está encadenada.
10 Así que todo lo soporto por el bien
de los elegidos, para que también ellos alcancen la gloriosa y eterna salvación
que tenemos en Cristo Jesús. 11 Este mensaje es digno de crédito: Si morimos con él, también viviremos
con él; 12
si resistimos,
también reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará;
13 si somos infieles, él sigue siendo
fiel, ya que no puede negarse a sí mismo. 14 No dejes de recordarles esto.
Adviérteles delante de Dios que eviten las discusiones inútiles, pues no sirven
nada más que para destruir a los oyentes. 15 Esfuérzate por presentarte a Dios
aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta
rectamente la palabra de verdad. 16 Evita las palabrerías profanas, porque los que se dan a ellas se alejan
cada vez más de la vida piadosa, 17 y sus enseñanzas se extienden como gangrena. Entre ellos están Himeneo y
Fileto, 18
que se han desviado
de la verdad. Andan diciendo que la resurrección ya tuvo lugar, y así trastornan
la fe de algunos. 19 A pesar
de todo, el fundamento de Dios es sólido y se mantiene firme, pues está sellado
con esta inscripción: "El Señor conoce a los suyos", y esta otra: "Que se aparte
de la maldad todo el que invoca el nombre del Señor". 20 En una casa grande no sólo hay vasos
de oro y de plata sino también de madera y de barro, unos para los usos más
nobles y otros para los usos más bajos. 21 Si alguien se mantiene limpio, llegará a ser un vaso noble, santificado,
útil para el Señor y preparado para toda obra buena. 22 Huye de las malas pasiones de la
juventud, y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con
los que invocan al Señor con un corazón limpio. 23 No tengas nada que ver con
discusiones necias y sin sentido, pues ya sabes que terminan en pleitos.
24 Y un siervo del Señor no debe andar
peleando; más bien, debe ser amable con todos, capaz de enseñar y no propenso a
irritarse. 25
Así, humildemente,
debe corregir a los adversarios, con la esperanza de que Dios les conceda el
arrepentimiento para conocer la verdad, 26 de modo que se despierten y escapen de la trampa en que el diablo los
tiene cautivos, sumisos a su voluntad.
2 Timoteo 3
(Español-NVI)
1 Ahora
bien, ten en cuenta que en los últimos días vendrán tiempos difíciles.
2 La gente estará llena de egoísmo y
avaricia; serán jactanciosos, arrogantes, blasfemos, desobedientes a los padres,
ingratos, impíos, 3
insensibles,
implacables, calumniadores, libertinos, despiadados, enemigos de todo lo bueno,
4 traicioneros, impetuosos, vanidosos
y más amigos del placer que de Dios. 5 Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la
piedad. ¡Con esa gente ni te metas! 6 Así son los que van de casa en casa cautivando a mujeres débiles cargadas
de pecados, que se dejan llevar de toda clase de pasiones. 7 Ellas siempre están aprendiendo,
pero nunca logran conocer la verdad. 8 Del mismo modo que Janes y Jambres se opusieron a Moisés, también esa
gente se opone a la verdad. Son personas de mente depravada, reprobadas en la
fe. 9
Pero no llegarán
muy lejos, porque todo el mundo se dará cuenta de su insensatez, como pasó con
aquellos dos. 10
Tú, en cambio, has
seguido paso a paso mis enseñanzas, mi manera de vivir, mi propósito, mi fe, mi
paciencia, mi amor, mi constancia, 11 mis persecuciones y mis sufrimientos. Estás enterado de lo que sufrí en
Antioquía, Iconio y Listra, y de las persecuciones que soporté. Y de todas ellas
me libró el Señor. 12 Así mismo
serán perseguidos todos los que quieran llevar una vida piadosa en Cristo Jesús,
13 mientras que esos malvados
embaucadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. 14 Pero tú, permanece firme en lo que
has aprendido y de lo cual estás convencido, pues sabes de quiénes lo
aprendiste. 15
Desde tu niñez
conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la
salvación mediante la fe en Cristo Jesús. 16 Toda la Escritura es inspirada por
Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la
justicia, 17
a fin de que el
siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.
2 Timoteo 4
(Español-NVI)
1 En
presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir en su reino y que juzgará a
los vivos y a los muertos, te doy este solemne encargo: 2 Predica la Palabra; persiste en
hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia,
sin dejar de enseñar. 3 Porque
llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados
de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que
quieren oír. 4
Dejarán de escuchar
la verdad y se volverán a los mitos. 5 Tú, por el contrario, sé prudente en todas las circunstancias, soporta
los sufrimientos, dedícate a la evangelización; cumple con los deberes de tu
ministerio. 6
Yo, por mi parte,
ya estoy a punto de ser ofrecido como un sacrificio, y el tiempo de mi partida
ha llegado. 7
He peleado la buena
batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe. 8 Por lo demás me espera la corona de
justicia que el Señor, el juez justo, me otorgará en aquel día; y no sólo a mí,
sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida. 9 Haz todo lo posible por venir a
verme cuanto antes, 10 pues
Demas, por amor a este mundo, me ha abandonado y se ha ido a Tesalónica.
Crescente se ha ido a Galacia y Tito a Dalmacia. 11 Sólo Lucas está conmigo. Recoge a
Marcos y tráelo contigo, porque me es de ayuda en mi ministerio.
12 A Tíquico lo mandé a Éfeso.
13 Cuando vengas, trae la capa que dejé
en Troas, en casa de Carpo; trae también los libros, especialmente los
pergaminos. 14
Alejandro el
herrero me ha hecho mucho daño. El Señor le dará su merecido. 15 Tú también cuídate de él, porque se
opuso tenazmente a nuestro mensaje. 16 En mi primera defensa, nadie me respaldó, sino que todos me abandonaron.
Que no les sea tomado en cuenta. 17 Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que por medio de mí
se llevara a cabo la predicación del mensaje y lo oyeran todos los paganos. Y
fui librado de la boca del león. 18 El Señor me librará de todo mal y me preservará para su reino celestial.
A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. 19 Saludos a Priscila y a Aquila, y a
la familia de Onesíforo. 20 Erasto se
quedó en Corinto; a Trófimo lo dejé enfermo en Mileto. 21 Haz todo lo posible por venir antes
del invierno. Te mandan saludos Eubulo, Pudente, Lino, Claudia y todos los
hermanos. 22
El Señor esté con
tu espíritu. Que la gracia sea con ustedes.
Carta
a Tito
Tito 1
(Español-NVI)
1 Pablo,
siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, llamado para que, mediante la fe, los
elegidos de Dios lleguen a conocer la verdadera religión. 2 Nuestra esperanza es la vida eterna,
la cual Dios, que no miente, ya había prometido antes de la creación.
3 Ahora, a su debido tiempo, él ha
cumplido esta promesa mediante la predicación que se me ha confiado por orden de
Dios nuestro Salvador. 4 A Tito, mi
verdadero hijo en esta fe que compartimos: Que Dios el Padre y Cristo Jesús
nuestro Salvador te concedan gracia y paz. 5 Te dejé en Creta para que pusieras
en orden lo que quedaba por hacer y en cada pueblo nombraras ancianos de la
iglesia, de acuerdo con las instrucciones que te di. 6 El anciano debe ser intachable,
esposo de una sola mujer; sus hijos deben ser creyentes, libres de sospecha de
libertinaje o de desobediencia. 7 El obispo tiene a su cargo la obra de Dios, y por lo tanto debe ser
intachable: no arrogante, ni iracundo, ni borracho, ni violento, ni codicioso de
ganancias mal habidas. 8 Al
contrario, debe ser hospitalario, amigo del bien, sensato, justo, santo y
disciplinado. 9
Debe apegarse a la
palabra fiel, según la enseñanza que recibió, de modo que también pueda exhortar
a otros con la sana doctrina y refutar a los que se opongan. 10 Y es que hay muchos rebeldes,
charlatanes y engañadores, especialmente los partidarios de la circuncisión.
11 A ésos hay que taparles la boca, ya
que están arruinando familias enteras al enseñar lo que no se debe; y lo hacen
para obtener ganancias mal habidas. 12 Fue precisamente uno de sus propios profetas el que dijo: "Los cretenses
son siempre mentirosos, malas bestias, glotones perezosos." 13 ¡Y es la verdad! Por eso,
repréndelos con severidad a fin de que sean sanos en la fe 14 y no hagan caso de leyendas judías
ni de lo que exigen esos que rechazan la verdad. 15 Para los puros todo es puro, pero
para los corruptos e incrédulos no hay nada puro. Al contrario, tienen
corrompidas la mente y la conciencia. 16 Profesan conocer a Dios, pero con sus acciones lo niegan; son
abominables, desobedientes e incapaces de hacer nada bueno.
Tito 2
(Español-NVI)
1 Tú, en
cambio, predica lo que va de acuerdo con la sana doctrina. 2 A los ancianos, enséñales que sean
moderados, respetables, sensatos, e íntegros en la fe, en el amor y en la
constancia. 3
A las ancianas,
enséñales que sean reverentes en su conducta, y no calumniadoras ni adictas al
mucho vino. Deben enseñar lo bueno 4 y aconsejar a las jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos,
5 a ser sensatas y puras, cuidadosas
del hogar, bondadosas y sumisas a sus esposos, para que no se hable mal de la
palabra de Dios. 6
A los jóvenes,
exhórtalos a ser sensatos. 7 Con tus
buenas obras, dales tú mismo el ejemplo en todo. Cuando enseñes, hazlo con
integridad y seriedad, 8 y con un
mensaje sano e intachable. Así se avergonzará cualquiera que se oponga, pues no
podrá decir nada malo de nosotros. 9 Enseña a los esclavos a someterse en todo a sus amos, a procurar
agradarles y a no ser respondones. 10 No deben robarles sino demostrar que son dignos de toda confianza, para
que en todo hagan honor a la enseñanza de Dios nuestro Salvador.
11 En verdad, Dios ha manifestado a
toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación 12 y nos enseña a rechazar la impiedad
y las pasiones mundanas. Así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y
dominio propio, 13
mientras aguardamos
la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida de nuestro gran Dios y
Salvador Jesucristo. 14 Él se
entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un
pueblo elegido, dedicado a hacer el bien. 15 Esto es lo que debes enseñar.
Exhorta y reprende con toda autoridad. Que nadie te menosprecie.
Tito 3
(Español-NVI)
1 Recuérdales a todos que deben mostrarse obedientes y sumisos ante los
gobernantes y las autoridades. Siempre deben estar dispuestos a hacer lo bueno:
2 a no hablar mal de nadie, sino a
buscar la paz y ser respetuosos, demostrando plena humildad en su trato con todo
el mundo. 3
En otro tiempo
también nosotros éramos necios y desobedientes. Estábamos descarriados y éramos
esclavos de todo género de pasiones y placeres. Vivíamos en la malicia y en la
envidia. Éramos detestables y nos odiábamos unos a otros. 4 Pero cuando se manifestaron la
bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, 5 él nos salvó, no por nuestras
propias obras de justicia sino por su misericordia. Nos salvó mediante el
lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo,
6 el cual fue derramado abundantemente
sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador. 7 Así lo hizo para que, justificados
por su gracia, llegáramos a ser herederos que abrigan la esperanza de recibir la
vida eterna. 8
Este mensaje es
digno de confianza, y quiero que lo recalques, para que los que han creído en
Dios se empeñen en hacer buenas obras. Esto es excelente y provechoso para
todos. 9
Evita las necias
controversias y genealogías, las discusiones y peleas sobre la ley, porque
carecen de provecho y de sentido. 10 Al que cause divisiones, amonéstalo dos veces, y después evítalo.
11 Puedes estar seguro de que tal
individuo se condena a sí mismo por ser un perverso pecador. 12 Tan pronto como te haya enviado a
Artemas o a Tíquico, haz todo lo posible por ir a Nicópolis a verme, pues he
decidido pasar allí el invierno. 13 Ayuda en todo lo que puedas al abogado Zenas y a Apolos, de modo que no
les falte nada para su viaje. 14 Que aprendan los nuestros a empeñarse en hacer buenas obras, a fin de que
atiendan a lo que es realmente necesario y no lleven una vida inútil.
15 Saludos de parte de todos los que me
acompañan. Saludos a los que nos aman en la fe. Que la gracia sea con todos
ustedes.
Carta a
Filemon
Filemón 1
(Español-NVI)
1 Pablo,
prisionero de Cristo Jesús, y el hermano Timoteo, a ti, querido Filemón,
compañero de trabajo, 2 a la
hermana Apia, a Arquipo nuestro compañero de lucha, y a la iglesia que se reúne
en tu casa: 3
Que Dios nuestro
Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz. 4 Siempre doy gracias a mi Dios al
recordarte en mis oraciones, 5 porque tengo noticias de tu amor y tu fidelidad hacia el Señor Jesús y
hacia todos los creyentes. 6 Pido a
Dios que el compañerismo que brota de tu fe sea eficaz para la causa de Cristo
mediante el reconocimiento de todo lo bueno que compartimos. 7 Hermano, tu amor me ha alegrado y
animado mucho porque has reconfortado el corazón de los santos. 8 Por eso, aunque en Cristo tengo la
franqueza suficiente para ordenarte lo que debes hacer, 9 prefiero rogártelo en nombre del
amor. Yo, Pablo, ya anciano y ahora, además, prisionero de Cristo Jesús,
10 te suplico por mi hijo Onésimo,
quien llegó a ser hijo mío mientras yo estaba preso. 11 En otro tiempo te era inútil, pero
ahora nos es útil tanto a ti como a mí. 12 Te lo envío de vuelta, y con él va mi propio corazón. 13 Yo hubiera querido retenerlo para
que me sirviera en tu lugar mientras estoy preso por causa del evangelio.
14 Sin embargo, no he querido hacer
nada sin tu consentimiento, para que tu favor no sea por obligación sino
espontáneo. 15
Tal vez por eso
Onésimo se alejó de ti por algún tiempo, para que ahora lo recibas para siempre,
16 ya no como a esclavo, sino como algo
mejor: como a un hermano querido, muy especial para mí, pero mucho más para ti,
como persona y como hermano en el Señor. 17 De modo que, si me tienes por compañero, recíbelo como a mí mismo.
18 Si te ha perjudicado o te debe algo,
cárgalo a mi cuenta. 19 Yo,
Pablo, lo escribo de mi puño y letra: te lo pagaré; por no decirte que tú mismo
me debes lo que eres. 20 Sí,
hermano, ¡que reciba yo de ti algún beneficio en el Señor! Reconforta mi corazón
en Cristo. 21
Te escribo confiado
en tu obediencia, seguro de que harás aún más de lo que te pido.
22 Además de eso, prepárame
alojamiento, porque espero que Dios les conceda el tenerme otra vez con ustedes
en respuesta a sus oraciones. 23 Te mandan saludos Epafras, mi compañero de cárcel en Cristo Jesús,
24 y también Marcos, Aristarco, Demas y
Lucas, mis compañeros de trabajo. 25 Que la gracia del Señor Jesucristo sea con su espíritu.